Diversas áreas clínicas de la psicología

En Charo Ajamil Oliván buscamos siempre el bienestar y satisfacción de nuestros pacientes, por esa razón, trabajamos con una gran variedad de áreas clínicas de la psicología como:

En la consulta no hay magia, ni milagros, ni charlatanes, solo un saber científico transmitido, mucho estudio, vocación, esperanza y ganas de que aquel que entra por la puerta y al que inicialmente no se conoce, acabe saliendo por la misma puerta (aunque ya distinta) con el semblante sereno y un adiós agradecido.” Javier Urra, “Secretos de consulta”. Editorial Planeta.

Terapia psicológica

La terapia psicológica o psicoterapia es un proceso de comunicación entre un psicólogo psicoterapeuta (es decir, un profesional de la salud licenciado en psicología, colegiado y con formación específica en el área de la psicoterapia y por tanto formado específicamente para evaluar y generar cambios) y su paciente (es decir, una persona que requiere sus servicios y se somete voluntariamente a un tratamiento psicológico), que se da con el propósito de una mejora en la calidad de vida en este último, a través de un cambio en su conducta, actitudes, pensamientos o emociones.
Una terapia psicológica no solo está reservada para el tratamiento de los trastornos psicológicos, sino que a lo largo de la vida de cualquier persona se presentan situaciones en las que la ayuda de un profesional de la psicología es verdaderamente útil para recuperar el equilibrio y el bienestar.

En qué consiste la terapia psicológica

La terapia psicológica es un proceso de comunicación entre un psicólogo (es decir, un profesional de la salud licenciado en psicología, colegiado y con formación específica en el área de la psicoterapia y por tanto formado específicamente para evaluar y generar cambios), y su paciente (es decir, una persona que requiere sus servicios y se somete voluntariamente a un tratamiento psicológico), que se da con el propósito de una mejora en la calidad de vida en este último, a través de un cambio en su conducta, actitudes, pensamientos o emociones.

Sexología

Sexología: Tratamiento psicológico de los problemas sexuales

La sexología es una disciplina que se encarga del estudio de la sexualidad humana. Como todas las ciencias, ha evolucionado mucho en el transcurso de pocas décadas, y ha proporcionado muchas respuestas a los problemas que se plantean en esta área.


La mayoría de los problemas sexuales que padecen tanto hombres como mujeres, tienen como principal causa factores de tipo psicológico.

La sexualidad, además de ser un instinto primario, es algo más que eso, es fuente de placer, realización y satisfacción, es el acto más sublime y más íntimo que puede darse entre dos personas, pero también es un acto que puede causar gran sufrimiento y frustración cuando no se alcanza lo que se espera.


En la mayoría de los problemas sexuales su componente fundamental es el psicológico. El miedo, la ansiedad, el malestar dentro de la pareja, las falsas creencias, etc., suelen ser los responsables del problema.

Las fases del acto sexual son las siguientes y las disfunciones se localizan en una o más de ellas:


• Deseo.
• Excitación.

• Orgasmo.
• Resolución.

Algunos de los problemas sexuales que tratamos son:

• Eyaculación precoz o retardada.
• Impotencia (disfunción eréctil).
• Vaginismo.
• Anorgasmia.
• Falta de deseo sexual.
• Dispareunia.


Técnicas terapéuticas para los problemas sexuales


En nuestro centro aplicamos diferentes estrategias adaptadas a cada caso individual:


Información sexual: en esta intervención tratamos de desterrar los mitos y las creencias erróneas que pueda tener la persona a este respecto.

 

Terapia sexual adaptada al problema con ejercicios para hacer el interesado o en pareja, ya que la conducta sexual siempre es cosa de dos, el problema también suele serlo.


Psicoterapia individual donde vamos a explorar y resolver las causas y los conflictos que influyen y mantienen este problema.

 

Terapia de pareja si fuera necesario.

 

EMDR.

 

Hipnosis clínica.

 

Técnicas eriksonianas.

Terapia de pareja

Qué es la terapia de pareja

En nuestro centro de psicología y psicoterapia trabajamos los problemas por los que cualquier pareja puede pasar en un momento de crisis.


El abordaje se hace desde lo personal e individual ascendiendo progresivamente hasta alcanzar la resolución del problema de pareja.


¿Por qué acudir a un terapeuta de pareja?

Cuando la pareja no puede salir por sí misma de esta situación es el momento de recibir la ayuda de un profesional objetivo que nos muestre las claves para recuperar la relación.


Estos son algunos de los problemas que tratamos a través de la terapia de pareja:


• Separación o divorcio.
• Ruptura sentimental.
• Miedo al compromiso.
• Celos.
• Infidelidad.
• Problemas de comunicación.
• Alteraciones en la convivencia.
• Sexualidad.
• Conflictos provocados por otros familiares.

Resolver los conflictos de pareja mediante la terapia de pareja

• La terapia de pareja ayuda a las parejas que se quieren pero su relación por uno u otro motivo no es satisfactoria.

A través de la terapia, las parejas pueden superar las crisis, resolver los conflictos, mejorar la comunicación y reforzar los aspectos positivos de su relación.


• El psicólogo es un profesional objetivo que actúa como mediador y que desde fuera puede ver cosas que los miembros de la pareja no alcanzan a ver. El terapeuta de pareja actúa señalando a los miembros de la pareja las dinámicas que están actuando en sus conflictos de pareja, lo que pueden mejorar y qué pueden hacer para resolver sus problemas.

Terapia familiar

 La terapia o psicoterapia familiar

¿Qué es la terapia familiar?

La terapia familiar tiene como objetivo restablecer el equilibrio familiar siempre que hay conflictos, tensiones o problemas de comunicación en la familia, pero también es útil en los casos en que hay un miembro cuyo problema afecta a la convivencia con el resto de la familia.

En la terapia familiar aunque sea uno de los miembros el que presente la sintomatología no se buscan culpables, sino que se trata a la familia en su conjunto, ya que es un sistema en el que los integrantes no están aislados y se influyen unos a otros, por lo que todos pueden contribuir a la solución.

El psicólogo de familia estudia las dinámicas familiares y escucha las demandas de todos los miembros del grupo, enseñando a la familia a cambiar los patrones de comunicación y de conducta disfuncionales y a implementar cambios positivos en la forma de relacionarse unos con otros.

El objetivo de la terapia familiar es transformar una familia que no funciona en una familia funcional, en la cual todos los miembros de la familia puedan crecer y desarrollarse saludablemente.

 

Estos son algunos ejemplos donde una terapia familiar puede ser de gran utilidad:

• Dificultades de comunicación o de convivencia en la familia.
• Problemas de conducta en niños y adolescentes.
• Adicciones de un miembro de la familia que afecta a la armonía familiar.
• Separación o divorcio.
• Rivalidad o conflictos entre hermanos.


La familia funcional: cómo es una familia sana

Al igual que las personas perfectas no existen, tampoco existe la familia ideal, pero sí podemos encontrar familias funcionales. Estas son algunas de sus características:


• En una familia funcional la comunicación es fluida y los miembros de la familia pueden expresar libremente sus emociones sin temor a ser castigados o a no ser aceptados.
• En una familia funcional hay normas y reglas claras, pero flexibles.
• En una familia funcional los miembros de la familia saben a qué atenerse y respetan los límites de los demás.
• En una familia se protege a sus miembros pero no se les sobreprotege.
• En una familia funcional se fomenta el desarrollo y crecimiento de cada uno de sus miembros y se respetan sus diferencias.

Psicología infantil

Psicología infantil

La infancia es la etapa de la vida en la que el cerebro es más vulnerable para adquirir cualquier tipo de aprendizaje, estos primeros años son fundamentales ya que de las experiencias físicas y afectivas que el niño vaya adquiriendo, dependerá su estabilidad futura, sus relaciones sociales, afectivas, autoconcepto, etc.

Al igual que al visitar un país extranjero necesitamos un buen guía, nuestros hijos necesitan unos padres bien preparados para que los eduquen, no solo para la infancia, sino también para el día de mañana.

Hay tres pilares sobre los que sustentar una buena educación: aceptación incondicional, disciplina e independencia. Desarrollar estos conceptos en la práctica, son el mejor predictor de un ser humano bien ajustado y bien preparado para enfrentarse a la adolescencia y a la vida adulta.

Es muy común que los trastornos que manifiestan los adultos se hayan generado en la infancia o adolescencia.

Trastornos de la infancia

En muchos casos, los problemas que presentan los niños pueden resolverse en casa, a veces, simplemente, el psicólogo puede aconsejar unas pautas de conducta a los padres que les orienten en la resolución. En otros casos, será necesaria una terapia para el niño.


• Trastornos del sueño: miedos, rituales, terror nocturno, pesadillas, etc.

• Trastorno del control de los esfínteres: enuresis, encopresis.
• Manifestaciones del carácter: oposición y negativismo, agresividad, inhibición, conductas compulsivas, fobias, celos excesivos, ansiedad de separación, etc.

• Trastornos del aprendizaje.
• Trastornos del lenguaje, de la psicomotricidad, etc.
• Dislexia.
• Trastornos adaptativos al colegio o por separación de los padres.
• Trastornos emocionales: inestabilidad afectiva o emocional.
• Trastornos ansiosos o depresivos, etc.
• Hiperactividad.
• Trastorno de déficit de atención.
• Acoso escolar.

Niña en patio de su casa

Psicología en la adolescencia

Psicología en la adolescencia

La adolescencia es una época de cambios especialmente susceptible a la aparición de problemas tanto a nivel individual como familiar. El adolescente se encuentra en una tierra de nadie, en la que no es considerado ni un niño ni un adulto, y es frecuente que se sienta perdido, confuso y su equilibrio emocional se tambalee.


Por otro lado, es frecuente que las relaciones familiares se resientan y que los padres noten que su hijo ya no se comunica como antes, se aísla, está a la defensiva o presenta un comportamiento rebelde o incluso agresivo.


La implicación de los padres en el tratamiento de su hijo es esencial para la resolución del problema, por ello les ofrecemos pautas educativas que les permitan ayudar a sus hijos y cuando lo requiere el caso, trabajamos con terapia familiar.

Problemas más comunes que tratamos en la adolescencia

• Problemas de ansiedad: miedos, temores, fobias, hábitos nerviosos, tics,
​ obsesiones, manías, etc.

• Depresión.
• Baja autoestima e inseguridad.
• Confusión y desorientación.
• Adicciones: drogas, alcohol, nuevas tecnologías (internet, móvil, etc.).
• Problemas de alimentación: anorexia y bulimia.
• Problemas familiares: desobediencia, problemas de convivencia, falta de límites, etc.
• Problemas relacionales: timidez, falta de habilidades sociales, problemas con los amigos o compañeros.
• Acoso escolar o bullying.
• Problemas escolares: dificultades de aprendizaje, falta de motivación, mejora del rendimiento académico, técnicas de estudio, aprovechamiento del tiempo, desarrollo de la atención, la concentración y la memoria, ansiedad ante los exámenes, fobia escolar, etc.
• Problemas de conducta: impulsividad, falta de autocontrol, agresividad, etc.
• Trastorno por déficit de atención con y sin hiperactividad.

Psicología de la salud

¿Qué son las enfermedades psicosomáticas?

En la actualidad, hablamos de enfermedades psicosomáticas para referirnos a trastornos físicos en los que los factores psicológicos contribuyen a la iniciación o a la exacerbación de una enfermedad física. La palabra psico hace referencia a aquellos factores asociados a todo lo relacionado con lo mental como son los procesos emocionales o cognitivos. Soma es la faceta orgánica corporal.


También, hablamos de síntomas psicógenos para referirnos a trastornos cuya etiología es de origen psicológico, por ejemplo, algo muy típico en los niños, los vómitos o los dolores de " tripa" para no ir al cole.

 

Los trastornos sintomáticos hacen referencia a manifestaciones psicológicas de enfermedades primariamente físicas.

Tipos de enfermedades psicosomáticas

Enfermedades dermatológicas como la dermatitis, alopecia areata,
psoriasis, urticaria, etc.

Enfermedades reumáticas como fibromialgia, fatiga crónica, etc.

Trastornos gastrointestinales: úlcera gastroduodenal, náuseas y vómitos, alteraciones en la evacuación, síndrome de intestino irritable, colitis ulcerosa, trastornos de motilidad esofágica, reflujo, sensación de globo, dispepsia, aerofagia, etc.

Trastornos respiratorios: asma bronquial, rinitis alérgica, etc.

Trastornos endocrinos: diabetes, hipertiroidismo, etc.

Dolor: dolor crónico, cefalea, migraña, artritis reumatoide, etc.

Genitourinario: desórdenes menstruales, dismenorrea, etc.

Tratamiento enfermedades psicosomáticas

Los síntomas depresivo-ansiosos y los factores de estrés psicosocial, son elementos implicados en este tipo de patologías. Los tratamientos psicológicos apoyan al tratamiento médico, si existe o es necesario, para manejar mejor la enfermedad y alcanzar un nivel de vida óptimo.


No olvidemos que partimos del modelo bio psicosocial, el ser humano es un todo, lo que afecta al cuerpo, repercute en la mente y a la inversa.

Desarrollo personal

Desarrollo personal

El primer objetivo a conseguir por cada persona sería su autoconocimiento. La máxima socrática: "conócete a ti mismo", encierra un mundo de posibilidades de cara a la comprensión, la aceptación y la superación de uno mismo.

¿Puede uno cambiar y autocompletarse?

Con el desarrollo personal se puede conseguir sentirse mejor dentro de su piel, y debe hacerse a través de varias fases:

  • Atender y comprender el autodiálogo (o pensamiento interno) que mantenemos con nosotros mismos. Tal como sea este autodiálogo es tal como la persona se va a sentir. Y tiene muchas armas, entre las más efectivas figuran los valores y reglas de vida que se han ido adquiriendo a lo largo de la vida. Este autodiálogo crítico tiene una forma de volver los «debes» contra uno mismo, comparando la forma de ser de cada uno con la forma en que debería ser, juzgando a la persona como insuficiente o malo.
  • Aprender las habilidades de la inteligencia emocional
  1. Percibir e identificar las emociones: es decir, la habilidad de identificar de forma precisa y adecuada las emociones y sus matices.
  2. Usar las emociones: habilidad para hacer uso de los estados emocionales para facilitar el pensamiento, la creatividad, etc.
  3. Entender las emociones: habilidad para predecir las emociones así como sus consecuencias en nosotros mismos y en otras personas.
  4. Gestionar nuestras emociones: habilidad para utilizar adecuadamente las emociones para obtener resultados óptimos.

 

  • Aprender a ser asertivo a través del aprendizaje de habilidades sociales:

Las habilidades sociales consisten en el aprendizaje de conductas, si se carece de ellas, encaminadas a mantener una mejor relación con los demás, que de paso, repercutirán favorablemente en nosotros.


Existen diferentes formas de conducta:


Pasiva: no defiende los derechos e intereses personales. Respeta a los demás, pero no a sí mismo. Comportamiento externo: volumen de voz bajo, habla poco fluida, bloqueos, tartamudeos, vacilaciones, silencios, muletillas, huida del contacto ocular, mirada baja, cara tensa, dientes apretados o labios temblorosos, manos nerviosas, onicofagia, postura tensa e incómoda. Además, tiene suficiente inseguridad para saber qué hacer y decir, y son frecuentes las quejas a terceros ("X no me comprende", "Y es un egoísta y se aprovecha de mí"). Patrones de pensamiento: consideran que así evitan molestar u ofender a los demás. Son personas "sacrificadas". Constante sensación de ser incomprendido, manipulado, no tenido en cuenta.


Agresiva: defiende en exceso los derechos e intereses personales, sin tener en cuenta los de los demás: a veces, no los tiene realmente en cuenta, otras, carece de habilidades para afrontar ciertas situaciones. Comportamiento externo: volumen de voz elevado, a veces habla con poca fluidez por ser demasiado precipitada, habla tajante, interrupciones, utilización de insultos y amenazas, contacto ocular retador, cara tensa, manos tensas, postura que invade el espacio del otro, tendencia al contra - ataque.


Pasivo - agresiva: la persona callada y no - asertiva en su comportamiento externo, pero con grandes dosis de resentimiento en sus pensamientos y creencias. Al no dominar una forma asertiva o agresiva para expresar estos pensamientos, las personas pasivo - agresivas utilizan métodos sutiles e indirectos: ironías, sarcasmos, indirectas, etc. Es decir, intentan que la otra persona se sienta mal, sin haber sido ellos, aparentemente, los culpables. Obviamente, esto se debe a una falta de habilidad para afrontar las situaciones de otra forma.


Asertiva: Las personas asertivas conocen sus propios derechos y los defienden, respetando a los demás, es decir, no van a "ganar", sino a "llegar a un acuerdo". Comportamiento externo: habla fluida, seguridad, ni bloqueos ni muletillas, contacto ocular directo, pero no desafiante, relajación corporal, comodidad postural, expresión de sentimientos tanto positivos como negativos, defensa sin agresión, honestidad, capacidad de hablar de propios gustos e intereses, capacidad de discrepar abiertamente, capacidad de pedir aclaraciones, decir "no", saber aceptar errores. Conocen y creen en unos derechos para sí y para los demás. Sus convicciones son en su mayoría "racionales". 


Existen diferentes formas de conducta:


Pasiva: no defiende los derechos e intereses personales. Respeta a los demás, pero no a sí mismo.
Comportamiento externo: volumen de voz bajo, habla poco fluida, bloqueos, tartamudeos, vacilaciones, silencios, muletillas, huida del contacto ocular, mirada baja, cara tensa, dientes apretados o labios temblorosos, manos nerviosas, onicofagia, postura tensa e incómoda. Además, tiene suficiente inseguridad para saber qué hacer y decir, y son frecuentes las quejas a terceros ("X no me comprende", "Y es un egoísta y se aprovecha de mí"). Patrones de pensamiento: consideran que así evitan molestar u ofender a los demás. Son personas "sacrificadas". Constante sensación de ser incomprendido, manipulado, no tenido en cuenta.


Agresiva: defiende en exceso los derechos e intereses personales, sin tener en cuenta los de los demás: a veces, no los tiene realmente en cuenta, otras, carece de habilidades para afrontar ciertas situaciones.
Comportamiento externo: volumen de voz elevado, a veces habla con poca fluidez por ser demasiado precipitada, habla tajante, interrupciones, utilización de insultos y amenazas, contacto ocular retador, cara tensa, manos tensas, postura que invade el espacio del otro, tendencia al contra - ataque.


Pasivo - agresiva: la persona callada y no - asertiva en su comportamiento externo, pero con grandes dosis de resentimiento en sus pensamientos y creencias, al no dominar una forma asertiva o agresiva para expresar estos pensamientos, suelen utilizan métodos sutiles e indirectos: ironías, sarcasmos, indirectas, etc. Es decir, intentan que la otra persona se sienta mal, sin haber sido ellos, aparentemente, los culpables. Obviamente, esto se debe a una falta de habilidad para afrontar las situaciones de otra forma.


Asertiva: Las personas asertivas conocen sus propios derechos y los defienden, respetando a los demás, es decir, no van a "ganar", sino a "llegar a un acuerdo".


Comportamiento externo: habla fluida, seguridad, ni bloqueos ni muletillas, contacto ocular directo, pero no desafiante, relajación corporal, comodidad postural, expresión de sentimientos tanto positivos como negativos, defensa sin agresión, honestidad, capacidad de hablar de propios gustos e intereses, capacidad de discrepar abiertamente, capacidad de pedir aclaraciones, decir "no", saber aceptar errores. Conocen y creen en unos derechos para sí y para los demás. Sus convicciones son en su mayoría "racionales". 

Palabra I am

Avda. Gran Vía, 24 - 2.º

26002, Logroño, La Rioja, ES

 

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